Quietud – Ritsu Zen

Escribo habitualmento sobre movimiento, y la necesidad que tenemos de movernos más a menudo, de forma más variada e integrada en la vida cotidiana.

Y es que nuestra “dieta” de movimiento suele ser escasa y poco variada.

En términos de movimiento nos hace falta más frecuencia, más diversidad y también más complejidad.

Nuestro cuerpo se ha ido construyendo, igual que el de todos los demás seres vivos, a partir del movimiento.

Nuestro desarrollo sensitivo, motor y cognitivo se realiza igualmente moviéndonos. La falta de movimiento tiene graves consecuencias en el desarrollo normal de las personas.

Porque el movimiento es la base del aprendizaje. Aprendemos moviéndonos y nos movemos aprendiendo. Es algo que se retroalimenta constantemente.

Pero hay que entender que la quietud forma parte también del movimiento.

Hablamos de quietud en el movimiento y de movimiento en la quietud.

Cada movimiento se compone de miles de movimientos milimétricos que comienzan y acaban para dar paso al siguiente milímetro del recorrido. Cada pausa sostenida, encierra en sí misma la inercia e intención del arranque motriz. 

Porque, aunque mantengamos una postura de quietud externa, seguimos moviéndonos internamente.

Aunque nos detengamos, nuestro interior continúa pulsando en un ritmo propio de expansión y contracción. Manifestando en cada instante el movimiento, la respiración y la vida.


En la tradicción oriental, la práctica postural de quietud constituye una herramienta segura de acceso a la salud, la vitalidad y la consciencia.

Lo que en China se conoce como Zhan Zhuang (abrazar el árbol) y en Japón como Ritsu Zen hunde sus raices en esa sabiduria ancestral de acercarse al movimiento a través de la experiencia de la quietud.

Ritsu Zen significa meditación de pie, y engloba toda una serie de ejercicios y posturas, que van a trabajar nuestra estructura, tono muscular y respiración de manera unificada

Su entrenamiento favorece la respiración profunda, refuerza nuestra estructura, promueve el equilibrio psico-emocional, y va a ser clave en la construcción de un cuerpo consistente y sensible

Incide fundamentalmente en la toma de consciencia, haciéndonos sentir de manera vivencial la posibilidad de auto- gestionar la respiración, la mente y las emociones

Bajo una inmovilidad aparente este ejercicio comporta varias etapas sucesivas que debemos afrontar en la práctica:

  • Posturas, direcciones, enraizamiento
  • Relajación y liberación de tensiones
  • Técnica respiratoria, refuerzo respiratorio
  • Control neuromuscular
  • Conexión muscular y energética

El aprendizaje se efectúa a diferentes niveles, siendo una primera etapa la relajación y la liberación de las tensiones en la postura.

Como en cualquier otra práctica, sin haber establecido y consolidado una base sólida, será difícil acceder a otros niveles más avanzados.

A continuación te comparto un audio con un ejercicio práctico de introducción a esta primera etapa.

Puntos clave:

  • Toma de consciencia corporal: apoyos, verticalidad, sensorialidad
  • Estiramiento en direcciones contrarias
  • Dirección de bajada: relajación, sentir el peso, hundir la postura
  • Dirección de subida: apoyo y crecimiento, empujar desde abajo
  • Dirección izquierda – derecha: abrir las escápulas
  • Dirección interior – exterior: respiración, abrirse a la vida
  • Relajación, liberación de las tensiones, apertura de la respiración
  • Neutralidad en todas las direcciones: simetría, equilibrio, redondez
  • Equilibrio de las tensiones, apoyos, mirada

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