Ritmología Estacional y Energética

CincoElementos

Observando la naturaleza podemos percibir fácilmente la transformación que ocurre en ella durante las estaciones. Igualmente, el hombre se ve influenciado de diversas formas con estos cambios. En realidad no solo es el ciclo estacional el que nos es evidente, sino que también existen otros ciclos o ritmos biológicos que son inherentes a nuestra condición humana, como es el ciclo día/noche o el ciclo lunar.

Centrándonos en los cambios estacionales, vemos que en todas las tradiciones, estos ciclos ambientales han sido objeto de estudio e investigación. En particular, en la tradición oriental esta alternancia de las estaciones es uno de los ritmos más interesantes ya que condiciona toda su filosofía y todo su razonamiento energético. Así, su teoría de los 5 elementos, es una forma de clasificar los fenómenos naturales y sus interrelaciones, correspondiendo cada estación a un elemento particular:

El verano al fuego

El otoño al metal

El invierno al agua

La primavera a la madera

Al mismo tiempo, las transiciones entre cada estación tienen su importancia, ya que son básculas energéticas que van a dar paso al elemento siguiente. Así estas “interestaciones”, que agrupan características similares, corresponden al elemento tierra, elemento de base y referencia.

En particular, se considera importante, la interestación entre verano y otoño, que representa el cambio energético hacia la “interiorización” progresiva de todo lo que vive. A esta transición, que según el criterio energético oriental, suele ser difícil de vivir físicamente, se le ha dado el nombre de canícula o fin del verano. Es la 5ª estación.

Prestando igualmente atención a la transición entre invierno y primavera, que es a su vez, una báscula energética hacia la “exteriorización” y siendo esta época, estadísticamente difícil de vivir, sobre todo, psicológicamente, la consideramos como una 6ª estación, a la que podemos llamar “canículi”.

En esta visión energética oriental, cada estación está relacionada con un órgano, un sentido, una emoción, un sabor,… Por eso, nuestra práctica va a estar integrada con esa ritmología energética, reconociendo en cada una de las estaciones, unas características particulares tanto energéticas como gestuales, y proponiendo un tipo de ejercicio que se amolde a las exigencias de la estación.

A modo de ejemplo, vamos a recorrer la sucesión de las estaciones del año, reproduciendo como planteamos nuestra práctica en función de la “danza de las estaciones”.

Para cada una de las 6 estaciones indicaremos:

Las características energéticas, en particular la pareja de órganos/meridianos que se encuentran en plenitud en esta fase del año.

La palabra clave que nos parece ilustrar este periodo.

El tipo de trabajo que consideramos oportuno proponer.

Este esquema no es en absoluto rígido y concluyente, sino que es fruto de una enseñanza, y de las observaciones e intuiciones particulares, constituyendo solo una pequeña muestra de algo que puede y debe de ser enriquecido y modificado con las vivencias propias de cada uno.

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PRIMAVERA

Órganos/Meridianos: Hígado, Vesícula Biliar

Palabra clave: Nacimiento

Trabajo tipo:

  • El trabajo esencial es dinamizar, poner en movimiento la energía.
  • Apertura de las cinturas con la intención de despertar las cadenas oblicuas, verdadero resorte reaccional del cuerpo. Postura evolutiva para despertar los reflejos propioceptivos
  • Despertar los cinco sentidos. Es un periodo de gran apertura hacia el exterior. Abrir hacia uno y hacia otro: comunicación/expresión.
  • Drenar: emociones, elementos digestivos, toxinas.

VERANO

Órganos/Meridianos: Corazón, Intestino Delgado / Maestro del Corazón, Triple Recalentador

Palabra clave: Renacimiento – Libertad

Trabajo tipo:

  • Toma de conciencia de los miembros superiores e inferiores. Función dinámica de transición de las cinturas y cadenas cruzadas.
  • Descubrimiento del espacio y movimiento.
  • Equilibrio estático y dinámico. Trabajo propioceptivo.
  • Comunicación, apertura a uno mismo, a los demás, a lo que nos rodea.

CANÍCULA (fin del verano)

Órganos/Meridianos: Bazo-Páncreas, Estómago

Palabra clave: Crecer – Drenar

Es una llamada a la Tierra. Báscula energética hacia la interiorización. Modificación del ritmo nocturno. Incertidumbre, replanteamiento esencialmente físico.

Trabajo tipo:

  • Trabajo sobre los 3 tonos (sutilidad muscular). Adaptación, preparar la interiorización (Otoño)
  • Búsqueda de un equilibrio estático firme, conservando sus posibilidades dinámicas. Disociar los músculos profundos (estáticos) de los superficiales (dinámicos).
  • Capacidad de centrarse. El centro vital (Hara). Actitud globalmente justa.
  • Apertura dinámica de las “cavidades” pleurales. Respiración.

OTOÑO

Órganos/Meridianos: Pulmón, Intestino Grueso

Palabra clave: Conocer – Autonomía

Trabajo tipo:

  • Drenar: energía, emociones, humores. Se trata de limpiar el interior y el exterior antes del centramiento invernal.
  • Interiorizar y equilibrar. Realismo, reflexión, escucha, memoria corporal.
  • Trabajo consciente, muy detallado, de todas las cavidades pulmonares (laterales, cúpulas superiores, cavidad posterior). Control voluntario de cada uno de estos espacios olvidados.
  • La postura ocupa un lugar privilegiado por sus posibilidades de tratamiento de la periferia, de los planos profundos y del eje.
  • Facultad de adaptación: trabajo sobre los tres tonos.

INVIERNO

Órganos/Meridianos: Riñón, Vejiga

Palabra clave: Centrarse – Percibir

Trabajo tipo:

  • Confortación del eje (esquelético, energético). Postura cualitativa. Equilibrio estático.
  • El drenaje del Riñón-Vejiga es indispensable en esta estación. Los líquidos que se eliminan poco por las vías periféricas (poca sudoración) es necesario drenarlos por las vías internas. Estirar la cadena posterior.
  • Trabajo del periné. Sensibilización y dinamización de los centros energéticos del eje del cuerpo (Chakras). Sonidos vibrados.
  • Expresiones internas. Estar bien dentro de sí, sentir el placer de reencontrarse. Tendremos más facilidad de entrar dentro de nosotros cuanto más eficaz haya sido el drenaje de la estación anterior. Suspiro (gemido) terapéutico. Relajación hacia la interiorización.

CANÍCULI (inter-estación invierno-primavera)

Órganos/Meridianos: Bazo-Páncreas, Estómago

Palabra clave: Crecer – Drenar

Cambio energético hacia la exteriorización. Nueva modificación del ritmo nocturno. Difícil de vivir psicológicamente ya que después del esfuerzo de estar bien en sí, hay que abrirse hacia el exterior, hacia el otro, hacia lo desconocido… Las depresiones de primavera son cada vez más frecuentes.

Trabajo tipo:

  • Es la limpieza de primavera. Drenaje de los humores, drenaje de las emociones, drenaje de todas las acumulaciones energéticas. Drenar el Yin para poder llenarnos de Yang.
  • La energía está aún en el eje, pero la apertura simétrica de las cinturas es deseable.
  • Ejercicios de cuadrupedia: favorecen el drenaje del Yin y la liberación de las grandes articulaciones (cinturas). Circulación sanguínea y linfática.
  • Desbloqueo articular. Sonidos vibrados (muy discretos, como gemidos). Relajación todavía interiorizada, pero podemos comenzar con los sentidos (tacto, visualización, escucha sonidos).

5 ESTACIONES

Como base para el desarrollo de este trabajo, utilizamos principal y específicamente el Chi Kung, ya que constituye un todo coherente y global, que nos permite un acercamiento psico-corporal a la energética oriental. Igualmente, también utilizamos prácticas relacionadas y complementarias como el Do-in (Tao yin), el Yoga (egipcio, persa, hindú), las artes marciales, así como distintas técnicas corporales occidentales (streching postural, sofrología), que ayudan y complementan en alguna manera el trabajo corporal y energético que proponemos.

Estas artes corporales y sistemas de ejercicio y meditación, constituyen una metodología ampliamente conocida y comprobada para mejorar no solo nuestra condición física, sino también nuestro bienestar emocional y mental.

En definitiva, todo esto, nos va a servir de soporte para el estudio teórico de los grandes principios energéticos y de los ciclos estacionales, proporcionándonos una técnica que es absolutamente utilizable para nuestro desarrollo personal, y que va a estar integrada armónicamente con los grandes ritmos estacionales, biológicos y vitales.

Esta orientación teórica y práctica de enfocar nuestro trabajo corporal y energético, no sería posible sin la inspiración y enseñanza recibida de Georges Courchinoux, creador del método Cuerpo y Consciencia.

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